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21 Sep

Palabras en recuerdo y homenaje a Pilar Malla

<p>Parroquia de Sant Miquel del Port de Barcelona, 19 de septiembre de 2026</p> <p><img src="https://cecasfundacio.cat/wp-content/uploads/2026/09/pilar_malla_jornada_cecas_2024_4x3-300x225.jpg" alt="" width="600" height="450" />Cuesta despedirse de una persona como Pilar, porque hay personas que, más que pasar por la vida, <strong>abren caminos</strong>: El camino de la acción social, el camino de la defensa de los más vulnerables, el camino de Cáritas y, muy especialmente, el camino del CECAS. Pero, sobre todo, abrió un camino: mirar a las personas con respeto, con confianza y con esperanza.</p> <p>Su implicación con <strong>CECAS</strong> nacía de una convicción profunda: que<strong> detrás de cada adicción hay una persona que merece ser escuchada, respetada y acompañada</strong>. Una persona con dignidad, con capacidades, con una historia y con posibilidades de volver a empezar.</p> <p>Su compromiso con las personas drogodependientes y con sus familias formaba parte de una concepción más amplia de la justicia social y de la defensa de la dignidad humana.</p> <p>Por eso, cuando hablaba del CECAS, no hablaba solo de drogas o de adicciones. Hablaba de personas. Hablaba de vulnerabilidad. Hablaba de acompañar. Hablaba de dar oportunidades.</p> <p>Ella sabía que salir de una adicción no es simplemente dejar una sustancia. Es recuperar la vida. Es volver a confiar. Es poder mirar adelante y construir un proyecto nuevo. Y esto no se puede hacer solo o sola.</p> <p>Por eso valorava tanto a los <strong>profesionales y voluntarios</strong>. Porque sabia que las personas necesitamos otras personas que caminen a nuestro lado.</p> <p>El CECAS nació también de esta confianza profunda: siempre es posible abrir una puerta para salir de la droga.</p> <p>Pilar sabía también que la pobreza y la exclusión tienen mucho que ver con las desigualdades. Y decía que este <strong>es un combate continuo</strong>. Un combate que no se gana solo con recursos, sino con personas que no se cansan de estar junto a los otros.</p> <p>Y ella no se cansó.</p> <p>Lo hizo desde la fe. Una fe sencilla, abierta, humana. Una fe que encontraba a Dios precisamente en el servicio y en el amor a los otros.</p> <p>Pero probablemente el mejor resumen de su vida lo encontramos en sus propias palabras. Cuando le preguntaban qué había dado sentido a su trayectoria, Pilar hablaba de<strong> la fe, la esperanza y la caridad</strong>. Y añadía que esta tríada era la que le había dado energía para continuar confiando, andando y sirviendo. Quizás esta es una de las mejores herencias que hoy nos deja.</p> <p>Pilar amaba profundamente a Jesús y el Evangelio y tenía muy presente aquel mandamiento de Jesús: «<strong>Amaos com yo os amo</strong>». Y sabía que el amor solo podía ser auténtico si se convertía en amor concreto a las personas, especialmente a los más vulnerables.</p> <p>Este amor la llevaba a vivir en plena confianza. En los últimos años, cuando aparecían las dificultades, las contradicciones o las cosas que no entendíamos, Pilar tenía una expresión que repetía con aquella serenidad tan suya: «<strong>Pero Dios es más grande que todo esto</strong>.»</p> <p>Gracias Pilar, <strong>por haber creído en las personas</strong> cuando otros tan solo veían problemas.</p> <p>Gracias por haber ayudado a hacer del CECAS una casa de acogida, de tratamiento, de recuperación y de esperanza.</p> <p>Gracias por habernos recordado que nadie se puede salvar solo y que acompañar también es una manera de amar.</p> <p>Gracias por habernos enseñado que <strong>nunca debemos dar a una persona por perdida</strong>.</p> <p><strong>Gracias, Pilar, por abrir caminos</strong>.<br /><strong>Gracias por haber hecho del servicio y de la dignidad humana una manera de vivir</strong>.</p>

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