Repensar la relación entre justicia y adicciones es imprescindible para garantizar los derechos de las personas, favorecer los procesos de recuperación y construir respuestas más humanas y reparadoras.
Con este objetivo, CECAS ha participado el 29 de octubre en las XXI Jornadas de la FCD, celebradas bajo el título «Repensando los derechos en las políticas de justicia y drogas. Otra justicia, menos punitiva y más reparadora, es posible».
La jornada se ha desarrollado como un espacio de reflexión, intercambio de experiencias y debate entre profesionales, instituciones y entidades sociales sobre los retos que plantea el acompañamiento a las personas con problemas de adicciones que se encuentran inmersas en procesos judiciales.
Uno de los momentos destacados de la jornada ha sido la bienvenida institucional de Mercè Caso, presidenta del Tribunal Superior de Justicia de Cataluña. En su intervención, ha puesto de relieve el compromiso y la implicación del sistema judicial con el trabajo que se lleva a cabo cotidianamente en el ámbito de las adicciones.
También ha reconocido la tarea de los y las profesionales y de las entidades del Tercer Sector que acompañan a personas que viven situaciones complejas en que confluyen las adicciones y la justicia.
Este reconocimiento es especialmente significativo porque pone en valor la necesidad de trabajar conjuntamente desde los ámbitos judicial, social y terapéutico. Las adicciones son una realidad compleja que requiere respuestas coordinadas, capaces de tener en cuenta las circunstancias personales y sociales de cada persona, como también sus posibilidades de recuperación.
La primera mesa de la jornada ha abordado el marco general de la justicia actual en el ámbito de las adicciones, exponiendo las luces y las sombras. Entre los principales retos, se ha señalado el riesgo de despersonalizar las personas cuando la respuesta judicial se centra exclusivamente en los hechos cometidos y deja en un segundo plano su realidad personal.
En este contexto, se ha destacado la necesidad de mejorar los mecanismos de mediación penal, profundizar en el conocimiento de las medidas alternativas a la prisión y avanzar hacia modelos de justicia que, sin obviar la responsabilidad por los actos cometidos, también tengan en cuenta las posibilidades de cambio y recuperación.
La pregunta de fondo es como podemos construir una justicia que, además de dar respuesta a los delitos, contribuya a prevenir la reincidencia y a generar oportunidades reales para las personas.
La segunda mesa ha presentado buenas prácticas y nuevos retos en el ámbito de la justicia penal y las adicciones. Entre las experiencias compartidas, ha destacado el servicio SAJIAD (Servicio de*Asesoramiento a Jueces y Juezas e Información al/la Detenido/a y a su Familia), un servicio público especializado que ofrece atención, orientación, asesoramiento y mediación a personas con problemas de adicciones que tienen causas judiciales.
Este tipo de iniciativas muestran la importancia de facilitar el acceso a los recursos especializados y de favorecer la coordinación entre los diferentes agentes implicados. Situar la persona en el centro significa escucharla, comprender sus necesidades y procurar que el proceso judicial no se convierta en un obstáculo añadido para iniciar o mantener un tratamiento.
Porque la recuperación requiere continuidad, acompañamiento y oportunidades. Y esto solo es posible cuando los servicios sociales, sanitarios y judiciales trabajan de manera coordinada.
Uno de los espacios más significativos ha sido la tercera mesa, que ha dado voz a personas que viven en primera persona las consecuencias de las adicciones y que, a la vez, se encuentran inmersas en procesos judiciales.
Sus testigos han permitido acercarse a una realidad que a menudo se explica desde fuera, pero que necesita ser escuchada desde la experiencia de las mismas personas. Sus vivencias nos recuerdan que detrás de cada expediente hay una historia personal, unas circunstancias concretas y, sobre todo, una persona con derechos y posibilidades de futuro.
Durante esta misma sesión, también se han compartido buenas prácticas de las entidades sociales que forman parte de la FCD, que trabajan para acompañar estas situaciones y ofrecer respuestas adaptadas a las necesidades de cada persona.
Esta mirada es fundamental para evitar el estigma y avanzar hacia una intervención que no reduzca nadie a su adicción ni al delito cometido.
La última mesa redonda ha centrado la reflexión en el abordaje de las drogodependencias en los centros penitenciarios y en el acompañamiento judicial. En este marco, se ha presentado el Manual de acompañamiento social a personas con problemas de adicciones durante el proceso judicial, una herramienta destinada a orientar y reforzar el acompañamiento social de estas personas a lo largo del procedimiento judicial.
La presentación del manual ha contribuido a poner de manifiesto la importancia de garantizar una atención integral y coordinada, que tenga en cuenta tanto las necesidades judiciales como las terapéuticas y sociales.
Una de las grandes cuestiones que atraviesa esta reflexión es el papel de la prisión en el abordaje de las adicciones. La privación de libertad no siempre es la respuesta más adecuada y, en determinadas circunstancias, puede dificultar la continuidad de los procesos terapéuticos en recursos especializados.
Por eso, hay que continuar explorando e impulsando alternativas que permitan compatibilizar la responsabilidad por los actos cometidos con el derecho a la salud, a la recuperación y a una vida digna.
Una justicia reparadora no elimina la responsabilidad, sino que busca respuestas que también hagan posible la rehabilitación, la reinserción y la prevención de nuevas situaciones de vulnerabilidad.
Desde CECAS, agradecemos a la FCD la organización de estas jornadas, que contribuyen a acercar las realidades de las adicciones y de la justicia, y que generan espacios de encuentro entre instituciones, profesionales y entidades sociales para compartir conocimiento, experiencias y nuevas perspectivas.
La jornada nos deja un mensaje claro: hay que continuar trabajando por una justicia que proteja los derechos, reconozca la dignidad de cada persona y favorezca procesos reales de recuperación. Una justicia que no se limite a castigar, sino que también sea capaz de escuchar, comprender, reparar y ofrecer nuevas oportunidades.
Esta es también la mirada que orienta el trabajo de CECAS: acompañar las personas con problemas de adicciones desde el respeto, la proximidad y la confianza en sus posibilidades de cambio.
Porque ninguna persona no tendría que quedar definida por su adicción ni por su paso por el sistema judicial. Detrás de cada historia hay una vida que merece ser acompañada y una oportunidad para empezar de nuevo.
Continuamos trabajando, conjuntamente con las instituciones y las entidades sociales, para hacer posible una justicia más humana, más inclusiva y más reparadora. Una justicia que, sin renunciar a la responsabilidad, mantenga abierta la puerta a la esperanza.
El Centro Catalán de Solidaridad (CECAS) es una Fundación privada sin ánimo de lucro fundada en 1991, que se dedica a la atención de personas con drogodependencia, especialmente aquellas que se encuentran en situación de exclusión social.
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