Los trastornos adictivos tienen como base la la dependencia psicológica a algo que provoca placer, a pesar de las consecuencias negativas continuadas de orientar la conducta hacia esta cosa. Desde este punto de vista cualquier actividad percibida como placentera es susceptible de convertirse en una conducta adictiva. La persona dedica cada vez más tiempo de su vida cotidiana a repetir y centrarse en esta conducta para obtener gratificación, hasta llegar a perder el control a pesar de la interferencia grave en sus actividades y relaciones habituales, a pesar del deterioro gradual de las relaciones familiares, sociales y laborales. El problema no es tanto la cosa que causa placer, ni la conducta en sí misma, sino la relación que establece el sujeto con la conducta. Es en este punto donde hace un tiempo que se han ido levantado las alertas y descrito todo un conjunto de adicciones que van más allá de la adicción a las sustancias y al juego de apuestas. El juego patológico históricamente siempre ha abierto la clasificación de las adicciones sin sustancia, pero es en los últimos años que toda una serie de conductas han ido describiéndose y clasificándose abiertamente como adicciones comportamentales. Clasificaciones i cuestiones que en alguna medida se producían, pero quedaban como más veladas o cuantitativamente no se percibían como tan relevantes: adicciones a las compras compulsivas, al sexo, al trabajo, al ejercicio físico, a la comida... toda una serie de trastornos adictivos que tienen múltiples formas de manifestarse y muchas veces con inter-comorbididad asociada, pero que obedecen entre otras cosas a rasgos de personalidad y a una desregulación emocional de fondo, a una insatisfacción y ansiedad de base que se intenta cubrir con alguna forma de comportamiento que causa placer o mitiga la ansiedad, el malestar o el dolor. ¿Qué ha hecho que en las casi dos últimas décadas emerjan de forma tan manifiesta?, porque últimamente se mencionan tan frecuentemente las adicciones sin sustancia o comportamentales? ¿Qué hay de nuevo?
Seguramente, el desarrollo global de las nuevas tecnologías en la vida cotidiana de la gente está influyendo y ha precipitado el fenómeno. Quizás no vivimos en una época de cambios, sino en un cambio de época. Un momento en el que la tecnología y las pantallas lo invaden y acaparan todo, permiten una amplificación de la comunicación y un acceso inmediato y acelerado a cualquier cosa, rompiendo barreras físicas, culturales y ofreciendo posibilidades que años atrás eran ciencia ficción. Favoreciendo y acercando productos y actividades que pueden causar placer en un clic, de forma casi instantánea, automática, sin pararse a pensar en las consecuencias: uso continuado de la pantalla del móvil, compras compulsivas, videojuegos con apuestas o sin apuestas pero con una vasta gama de contenidos gratificantes, actividades bursátiles al momento, acceso al sexo impulsivo y compulsivo, contactos rápidos, comida express que en un momento la tienes en casa, sobreestimulación de información relacionada con cánones estéticos y de belleza, o de cualquier actividad, como de ejercicio físico y deporte favorecido de forma vehemente, casi forzosa y desproporcionada, dispositivos y aplicaciones que permiten múltiples opciones para quedar más que antes atrapado y pegado al trabajo, etc. etc.
Todo cambia y se renueva y se hace difícil renunciar a las ventajas de las TIC, pero el ser humano sigue teniendo aproximadamente un kilo cuatrocientos de cerebro para procesar la realidad. Quizás no aprovechemos todas las potencialidades neurológicas que tenemos y la nueva era tecnológica estimulará y nos ayudará a aumentar las capacidades. Puede ser. Pero tenemos un kilo cuatrocientos de cerebro, no lo olvidemos. Y hay personas que están desarrollando todavía este cerebro, así como su pensamiento crítico, y hay que ir con cuidado porque tienen toda una vida para disfrutarla sanamente.
De la última edición de la Guía Clínica sobre las adicciones comportamentales, editada (2024) per la Sociedad Científica Española de Estudios sobre el Alcohol, el Alcoholismo y las otras Toxicomanías (SOCIDROGALCHOL), quisiéramos poner énfasis sobre algunes de las reflexiones que se hacen.
Hoy en día existe únicamente consenso total entre los especialistas (DSM-5 y CIE-11) al considerar dos tipos de adicciones comportamentales: el Trastorno por Juego de Apuestas y el Trastorno por Uso de Videojuegos. Pero no hay estrictamente consenso en considerar adicción comportamental a la adicción a las compras, la adicción al sexo, al trabajo, a la comida, a internet...
Estas dudas están asociadas a las dificultades para describir, diferenciar y clasificar los diferentes trastornos, a la falta de instrumentos válidos, fiables y específicos. En general, la mayor parte de las personas que presentan un problema en el ámbito comportamental muy a menudo no consultan o no piden ayuda a centros especializados, por lo tanto no se recopilan suficientes datos de esta población.
Por eso es importante cuantificar, describir y hacer estudios en los centros y espacios comunitarios que puedan identificar cuando un comportamiento bascula hacia rasgos psicopatológicos o problemáticos en un determinado ámbito de conducta y darlo a conocer.
A la hora de describir posibles casos de una u otra adicción comportamental, algunos autores -nos dice la Guía- plantean un tipo de enfoque transdiagnóstico basado en la identificación de fenotipos psicológicos, es decir, conductas con características que se mantienen estables en el tiempo y que se dan con una intensidad determinada, que pueden ir desde la menos impulsividad a la más compulsión.
Otro de los temas importantes con el que concluye la GuíaSocidrogalcohol, hace referencia con el tratamiento de las adicciones comportamentales.
Contrariamente a las adicciones a las sustancias psicoactivas, incluso añadiríamos al juego patológico o videojuegos, en la mayor parte de las adicciones comportamentales no se puede proponer una abstinencia completa. La comida, las compras, el trabajo, el ejercicio o algún tipo de actividad física, o algún tipo de actividad sexual, la utilización de internet, móvil y pantallas varias hoy en día, etc... son objetos necesarios o de alguna forma imprescindibles en la vida de las personas. Y aquí radica la dificultad para elaborar protocolos de tratamiento válidos. Todo un desafío de futuro.
Por eso es importante también reflexionar con Carlos Miguel Sirvent cuando dice en la presentación de otra Guía de Adicciones Comportamentales (2023), editada por la Fundación Instituto Spiral:
Mientras existamos sobre la faz de la tierra existirán a su vez las adicciones como condición humana. Y la raíz adictógena siempre será la misma: la obtención del placer, el alivio del malestar o ambas. Enfrentemos -pues- esa matriz adictiva analizando su causalidad, devenir, consecuencias y abordaje.
El Centro Catalán de Solidaridad (CECAS) es una Fundación privada sin ánimo de lucro fundada en 1991, que se dedica a la atención de personas con drogodependencia, especialmente aquellas que se encuentran en situación de exclusión social.
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