El martes 15 de octubre por la mañana fue mi último día de trabajo en Can Puig antes de jubilarme. Hice mi despedida conjuntamente con los residentes y los profesionales del servicio, después de más de 22 años trabajando primero en Banys Nous y después en Comunidad. La noche anterior también pude celebrarlo solo con los residentes con pasteles y bombones. Fue una noche entrañable, puesto que todos pudimos decir lo que vivimos durante el tiempo que hemos coincidido en el Centro. Fue muy emotivo para ellos y para mí.
Ahora que finaliza mi etapa laboral, me vienen muchos recuerdos. De entre ellos, mi inicio en el CECAS, mi primera entrevista con el Dr. Narcís que siempre recordaré porque fue un momento muy distendido, original y agradable: me aportó confianza para iniciar el trabajo que he desarrollado todos estos años.
Son, también, días de agradecimiento. En primer lugar, a los residentes por este tiempo y por los muchos momentos que hemos vivido juntos: fines de semana, festivos, noches, algunas de ellas serenas, pero otras removidas, inquietas por sus preocupaciones, por decisiones personales o familiares que debían tomar. Hemos compartido sus inquietudes, sus momentos de agradecimiento, los de apostar por el Programa o el deseo de abandonarlo, la finalización del Programa en Can Puig...
Siempre les he reconocido que es una decisión valiente querer subir a Can Puig para querer ser ayudados; es un momento importante en sus vidas y en la de sus familias. También lo es en las nuestras como profesionales por el hecho de encontrarnos personas con el deseo de dejar el consumo y darse cuenta de lo importante que es de nuevo volver a construirse, recuperando valores, talentos que posiblemente siempre han estado, descubriendo nuevas formas de comunicarse, de relacionarse, de redescubrir a los demás y a sí mismos, recuperando la confianza y la autoestima.
Para ellos todo un reto. Para nosotros, los profesionales, también; no puede ser de otra forma.
En segundo lugar, agradecer a todo el equipo de profesionales el apoyo, el trabajo cuidadoso, las preocupaciones compartidas, los momentos de traspasar las informaciones, llamadas, reuniones y momentos vividos en Comunidad.
Estos últimos años no han sido fáciles: muchos cambios en el equipo de profesionales, altas y bajas, la avería del agua, las enfermedades e infecciones de los residentes, volver a diseñar el modelo de Comunidad, rehacer los protocolos para el nuevo funcionamiento... Nos debemos a los residentes y nuestra exigencia como profesionales debe ser alta, pero también precisamos que se cuide de todas y de todos nosotros. Se debe tener muy en cuenta. El trabajo con personas es un trabajo artesano, que hay que cuidar, velar por él para que no se acabe "agrietando la pieza".
Y, finalmente, agradecer al CECAS, querer ofrecer un servicio donde hacer posible que la vida de mujeres y hombres tenga sentido dejando el consumo y al mismo tiempo, querer vivir y relacionarse de diferente manera, de trabajar y formarse, amar y amarse a sí mismos.
Por todo ello, finalmente decir a la hora de despedirme, que me siento satisfecho del trabajo de todos estos años porque creo que he contribuido favorablemente en la vida de todas estas personas, junto con el resto de compañeras y compañeros.
Me siento un trabajador agradecido por lo que he vivido durante todos estos años.
¡Un agradecimiento a todas y a todos!
Jaume Ribas. Can Puig
El Centro Catalán de Solidaridad (CECAS) es una Fundación privada sin ánimo de lucro fundada en 1991, que se dedica a la atención de personas con drogodependencia, especialmente aquellas que se encuentran en situación de exclusión social.
Copyright © Fundació Cecas
|
|